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Victoria Argentina

Victoria Montenegro, nieta recuperada

Victoria Montenegro, nieta recuperada (Foto de  revista 7 Días)

Fue apropiada por el asesino de sus padres, el coronel Hermán Tetzlaff. Se resistió con uñas y dientes a saber su verdadera identidad. Pero hoy cuenta con sinceridad su terrible historia. Su voz suena apacible y dibuja una sonrisa como si estuviese narrando un cuento a su hijo: “para mí él era mi papá”, y agrega “era gracioso, me encantaba mi apellido porque era difícil y cuando decía que era alemán me miraban raro”. Su testimonio develó la complicidad de la justicia y la iglesia con los militares y el pensamiento de quienes ejecutaron el sangriento plan de la última dictadura argentina.

                                                                                   por Alejandro Costanzo

Victoria Montenegro nació el 31 de enero de 1976,  apenas unos meses antes del golpe de Estado. Trece días después de su nacimiento el coronel Tetzlaff irrumpió en su casa. “Él me dijo que había una guerra y fue la persona que mató a mis papás, que abatió al enemigo”, cuenta Victoria. Sus padres eran Hilda Torres y Roque Montenegro, militantes del ERP. “Yo lo único que quise fue salvarte la vida”, le aseguró el coronel. “Ya lo sé papá”, respondió ella apenada, y agregó: “vos sos como un ángel que tuvo el amor de criar al hijo del enemigo como propio”. Victoria  dice esto con simpleza y sin odio, reflexiona con una cálida voz: “fijate lo que era mi cabeza en ese momento”. Se refiere al año 1999 después de los resultados del ADN que confirmaron su verdadera identidad.

Cuando se llamaba María Sol Tetzlaff pensaba que en Argentina hubo una guerra, que era hija de su apropiador, que “no había personas de carne y hueso desaparecidas” y que el Banco de Datos Genéticos lo manejaban las Abuelas. Creía que todo era mentira.  “Me utilizaban a mí nada más que para perjudicarlo a él (por su apropiador)”, dice Victoria. Su temor más grande cuando se confirmó que era hija de desaparecidos fue que su papá no la quisiese más porque era “hija de la subversión”.

La complicidad con la justicia

El coronel Tetzlaff tenía un informante en la justicia que lo ponía al tanto de todo. Él llegó un día a su casa y le dijo a Victoria que la situación no se podía sostener más porque la causa la había tomado “un juez que era montonero”. Era probable que se la llevaran con una familia subversiva. Victoria no sabía quién informaba a Tetzlaff sobre la causa pero sí que Hermán usaba un seudónimo para mencionarlo y protegerlo. 

Después de que detuvieron al coronel, el informante comenzó a tener contacto telefónico con Victoria. Le dijo que se quedara tranquila, que le iba a conseguir dos abogados “que le debían un favor” para que liberen a su padre y que no le iban a cobrar.

Luego de que su apropiador salió de la cárcel, Victoria conoció personalmente a quien lo ayudaba: era el fiscal de Casación, Juan Martín Romero Victorica.  El “gordo” –así lo llamaba el coronel Tetzlaff- era un hombre de “la causa”, es decir que defendía y apoyaba aquellos que lucharon contra los subversivos, los terroristas y los marxistas. Romero Victorica era “un amigo muy querido” del coronel. “Pasaban muchas tardes hablando en Comodoro Py” asegura Victoria; y agrega “me decía: ¡cuánto sabe ese hombre!”.

Su apropiador, Hermán Tetzlaff, fue agente de inteligencia del Ejército durante la dictadura. Falleció en 2003.   

La relación con el caso hijos de Noble

El juez Roberto Marquevich entendía en la causa de Victoria y también llevaba adelante el caso de Marcela y Felipe Noble Herrera que investigaba si los hijos adoptados por la dueña del Grupo Clarín, Ernestina Noble, eran hijos de desaparecidos. Abuelas denunció el caso ya que existían irregularidades en sus adopciones. En 2002 el magistrado determinó la prisión preventiva para Ernestina Noble.

“Nos llaman una noche a Hermán y a mí para que vayamos al despacho de los abogados (Martín) Anzoátegui y (Federico) Casal” –cuenta Victoria- “Anzoátegui dice: el joven Marquevich se metió con ustedes y con Videla, pero se extralimitó con la Señora (Ernestina Noble)”.

La idea era utilizar una discusión que había tenido Victoria con el juez Marquevich para armar un conflicto –como hicieron otras veces- y poder sacarlo de las causas. “Yo estaba dispuesta a hacerlo en ese momento porque tenía la posibilidad de salvar a Hermán, pero me temblaban las manos. Casal me dijo que iba a tener mucha difusión. Pero creo que me vieron tan nerviosa que por eso no prosperó”, aseguró.

Marquevich era el “juez montonero” que le nombraba el coronel Tetzlaff a Victoria. Después el magistrado fue destituido mediante un juicio político organizado en su contra por haberse metido con la dueña del multimedio Clarín.   

El pensamiento de los militares

El coronel Hermán Tetzlaff había establecido una relación muy profunda con Victoria. La cuidaba y le confiaba cosas, tal vez como ningún otro apropiador lo hubiese hecho. “Para mí Herman era todo, era el soldado. Los tres meses de vacaciones la pasaba con él en el cuartel y hacían asado todos los medio días”, recuerda Victoria. “Se ponía siempre en la cabecera de la mesa, yo a su derecha y los subalternos a los costados. Él hablaba sobre los operativos, contaba cómo entraban y los reventaban”, dice. El coronel era un apasionado del Ejército, pero hay algo que “ellos” admiraban de los subversivos: era “su inteligencia y sobre todo la valentía de las mujeres en combate”. Así, Victoria narra con simpleza los pensamientos más profundos y perversos de los dictadores.

“El objetivo de ellos era encausar la inteligencia de los hijos y que sea potable para hacer grande esta patria”. Continúa diciendo que en uno de los tantos asados un soldado le pidió permiso a su padre para hablar. Ellos pedían permiso para todo –aclara Victoria- Permiso para pensar, permiso para opinar. Y el soldado preguntó por qué no habían matado a los hijos así quedaba “limpio el camino”. El coronel Tetzlaff respondió que “ellos eran cristianos y no eran animales”.

Victoria manifiesta que su apropiador le había dicho que “la subversión perdió en el campo militar pero se reagruparon y atacaron por la ideología”. El coronel le aseguraba que las Abuelas que buscaban a los nietos ejercían una subversión ideológica. Así intentaban atacar a la familia cristiana y querían sembrar la duda. 

La complicidad de la iglesia

Sus padres fueron a buscar a Victoria a la sala donde estaban los bebés secuestrados y muy bien cuidados por monjas de una congregación de Morón. Una de ellas les ofreció al coronel y a su esposa “un varón rubio que iba más a tono con la pareja”. A Victoria le contaron que cuando se la llevaban, la monja les pidió a sus apropiadores que “la formen cristiana para que no sea subversiva como sus padres”.

Ella asegura con certezas que tanto el poder judicial como la iglesia fueron parte del nefasto plan que ejecutó la dictadura militar en Argentina.

Victoria hoy

Dice que “los chicos que aún no conocen su identidad deben creer que hoy en el país hay una persecución política y económica, pero en realidad se trata de buscar la verdad”. Tiene en claro que lo peor que les pasó fue que les hayan robado la identidad.  No importa si los criaron con amor. Les robaron su familia, sus proyectos y su historia. Antes “no quería ni ver” a Estela de Carlotto, pero hoy cree que “gracias a la labor de la Abuelas” es posible recuperar la identidad porque acompañan y contienen psicológicamente en este difícil proceso.

Hace sólo unos días, luego de varios años de no hacerlo, se cruzaron el ex juez Marquevich y Victoria en una conversación por Radio del Plata. Ella comenzó diciendo que escuchar su voz la hacia sentir bien. Además, le manifestó que aún conserva recuerdos de palabras que él le dijo y que con los años le han servido mucho. El magistrado le agradeció y terminó la charla diciendo que todo esto es muy bueno porque la “verdad siempre llega”.

Sus padres biológicos le iban a poner Victoria Argentina pero para no levantar sospechas le pusieron Hilda Victoria Montenegro. Su tremenda historia que dio como  testimonio el lunes 25 de abril pasado ante la justicia devela como nunca los por menores de esa oscura etapa del país. Con su declaración se establecen parte de las relaciones con nombre y apellido de las complicidades cívico militar que posibilitaron tantos años de impunidad.

Hoy ella no es sólo una nieta recuperada. También en su ser está el deseo más profundo de quienes le dieron la vida. Quizá sin quererlo, quizá paradójicamente era su destino convertirse en Victoria Argentina.

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3 comentarios

marta Beatriz López -

Que manera de penar, y que mirada llena de amor, serenidad y paz. Se nota allí el valor y el peso de la sangre.

Silvia -

Buena la nota de victoria argentina

Mariano -

Increible una vaga tan linda y que refleja paz, haya pasado por tanta injusticia.Gracias que todo termino finalmente positivo.

Me adhiero en el senti
Mariano Wolf
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